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La vida lo abarca todo. La vida se nos otorga a cada uno sin pedirla y nos viene sin instrucciones ni siquiera una posdata al final. Junto a ella se nos ofrecen personas que nos guiarán paso a paso al principio de nuestro camino. Hasta que tenemos la suficiente madurez y decisión de enfrentarnos a nuestro futuro y, sobre todo, la fuerza de encontrarnos con infinidad de senderos y escoger uno. Ese que condicionará el resto de nuestra vida, el que nos arrojará al suelo tantas veces que no tengas ganas de seguir adelante, el que nos enseñará la dureza, el dolor… El que nos levante, nos anime, nos muestre razones maravillosas para seguir viviendo, el que nos haga feliz.

Pero cada uno de nosotros formamos también parte del camino y la vida de los demás. En nuestras manos está adorar a nuestros hijos, educarlos, darles todo nuestro amor y prepararlos para todo lo que pueda venir. Cada zapato que ese hijo calza antes de llegar al suelo nos abre miles de posibilidades, en nosotros está ese paso que dará hacia la vida, pero sólo si tu entrega a los demás es infinita, ese paso será de corazón. Y luego descubres que esos hijos a los que tanto esfuerzo, pasión y dedicación ofreciste, se convierten en la persona adulta que siempre soñaste y te enorgullece saber que todo lo que ha aprendido se lo da a los demás igual que tú un día se lo transmitiste a él. Y forma una familia aún mayor, y todo es nuevo, y el miedo se vuelve a apoderar de ti, pero todo se desvanece cuando puedes observar el fruto de todo vuestro amor. Y tu tarea continúa, y tienes que dar más que nunca y amar más que nunca, pero sabes que no es una obligación, es un regalo de Dios porque toda preocupación se desvanece cuando escuchas estas bellas palabras: “Abuelo”. Y entonces rezas todos los días a los pies de Pasión para no despertar jamás de este sueño, para que el amor de tu vida no se separe nunca de ti, para que tus hijos se levanten cada día con más ganas de vivir, para que tus nietos no sufran las crueldades de este mundo y para que tu familia sea feliz. Pero lo que no sabes ahora, porque sólo somos carne y hueso, porque nuestra mente no puede llegar a imaginar más allá de esta vida…, que el sueño comienza cuando aceptas la realidad de la vida, que el amor de tu vida es tuyo para siempre, que tus ganas de vivir impulsan día a día a tus hijos, que tú protegerás a tus nietos, y que gracias a ti tu familia será feliz eternamente.

Gracias Pepe por dadle vida a personas tan maravillosas, gracias por ponerlas en mi vida y, sobre todo, gracias por hacerte un hueco en mi corazón porque así cada día es más grande.

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