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El periodismo no es una víctima de la sociedad como nos quieren hacer ver muchos que se han encerrado en su propio mundo. Profesionales estancados que dejan pasar el tiempo mirando a lo lejos sin intentar  más que mojarse, cazar gotas de lluvia al vuelo en medio de la tormenta que recae sobre la profesión desde hace unos años. Hay algunos que sólo piensan en ganar pero no intentan siquiera idear el cómo. Una nueva era llena de posibilidades se abre ante nuestros ojos y nuestra forma de vida debe incitarnos a involucrarnos por completo en el periodismo de moda.

 

Desde que esta actividad nace en el siglo XX, se ha visto sometida a continuas luchas que se declaraban por temas políticos de la época, entornos revolucionarios, censuras, cambios constantes que dificultaban su asentamiento, o al menos, su función plena. Es cierto, que podemos hablar de causas reales, estudiadas e históricas que han hecho del periodismo una profesión perseguida. La historia es la historia y no se puede cambiar, quizás matizar en algunos aspectos o seguir incluyendo nuevos descubrimientos. El problema emerge cuando basamos en la historia el presente y el futuro que aún no están escritos. Es, simplemente, recordar que a pesar de que la profesión ha luchado por su supervivencia esto no significa que siempre le estén declarando la guerra. Muchos piensan que la nueva era que se está colando en nuestro día a día a velocidades incalculables, es un nuevo enfrentamiento al que el oficio debe plantarle cara. Son términos que pueden inducir a error y, por ello, he de apuntar que las nuevas tecnologías no son el enemigo ni armas de destrucción masiva para el periodismo tradicional. Debemos recibirla como un reto o desafío al que hay que intentar adaptarse y al que hay que comprender, pero nunca calificarla como el peor de nuestros adversarios.

 

Pensar que la gente cambia es opcional. También es creíble que esta tiene la capacidad de mejorar o empeorar en cuanto de su actitud dependa el querer hacerlo o no. ¿Qué es el periodismo si no personas? En este oficio no hay dioses ni personajes a los que adorar, sino personas de carne y hueso que, como tal, van evolucionando al igual que lo hacen las sociedades en conjunto, el mundo que nos rodea y la forma de vida cambiante. El periodismo necesita avanzar, renovarse y ser algo positivo que nos aporte en nuestro día a día. Si las nuevas formas, las tecnologías, las redes sociales, la era digital… Han llegado a nuestras casas es sólo porque nosotros mismos lo necesitábamos, lo hemos estado demandando y, por fin, cuando nos ha saludado de cerca nos empeñamos en cerrarles la puerta a cal y canto. Hablo como periodista, o futura competente de esta profesión cuando digo que hay que adaptarse al medio, tenemos que amigarnos con la novedad y aprender de ella. Ayudar, facilitar, demostrar, ganar… Son cualidades que nos aportan plataformas como Twitter, Facebook, Blogger, etc. Se trata de introducir a nuestra forma de trabajo las nuevas “gangas” informativas. Publicaba Arsenio Escolar citando al gran Darwin en una entrevista para el periódico que dirige actualmente, 20minutos:

 

“Decía Darwin que, cuando el hábitat cambia, no sobreviven ni las especies más grandes ni las más inteligentes. Sólo sobreviven aquellas especies que sean capaces de adaptarse a ese cambio. En lo nuestro pasa lo mismo. Los periodistas que no se adapten y reciclen no sobrevivirán. Los editores que no se adapten y reciclen tampoco sobrevivirán.”

 

 

 

No es cuestión de intentar comparar lo arcaico o tradicional con lo actual o fresco. Sólo hay que saber tratar la información de manera que lo mejor de los dos mundos se convierta en un todo, el todo que terminará conquistando no sólo al exigente público si no a los plumillas que reniegan de la evolución. Una realidad es bien cierta, tenemos derecho a informar y a ser informados y la audiencia así lo recibe. Se trata de una sociedad inteligente e inconformista, ya de nada vale creer en un medio, se ha traspasado la línea que separaba al periodista del espectador, ahora este último investiga, contrasta y forma su opinión teniendo en cuenta los flamantes medios a los que gratuitamente tienen acceso. Marketing Directo hace referencia precisamente al público en su versión on-line en la que habla sobre la aparición de estos nuevos medios procedentes de las nuevas tecnologías publicando:

 

“No hay público, en el sentido tradicional de la palabra. La audiencia es una comunidad en constante crecimiento y con un interés común. Aunque algunos medios de comunicación tradicionales han integrado muchas de estas funciones, no lo han hecho a partir de la comprensión de cómo los medios de comunicación han cambiado. Como medios de comunicación tradicionales aprovechan los medios de comunicación social como una extensión de la red de distribución para aumentar la audiencia y la publicidad, pero no se han dado cuenta de que suponen una oportunidad para construir una nueva cultura en torno a áreas de interés. Permiten generar debates y discusiones que facilitan el impacto en la audiencia.”

 

No debemos olvidar que el futuro es algo ambiguo de definir pero las acciones previas pueden augurar gran parte de él. Los periodistas tienen las herramientas con las que cincelar un nuevo periodismo respetando los principios del mismo y basado en los consejos y enseñanzas de los más veteranos. Pero, por otro lado, incluyendo la tecnología punta de la que disponen y promoviendo todas las acepciones de la palabra “actualidad”. La disposición de conseguir los objetivos marcados será la clave de la que se hablará el día de mañana para explicar la transición periodística del siglo XXI. En un oficio a contrarreloj no podemos permitir que el tiempo nos acabe comiendo el terreno.

 

 

“Hay que adaptarse al medio, tenemos que amigarnos con la novedad y aprender de ella”

 

“La disposición de conseguir los objetivos marcados será la clave de la que se hablará el día de mañana para explicar la transición periodística del siglo XXI”

 

 

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Laura Folgado Conde

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