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Creo desde mi humilde punto de vista que el problema no lo tenemos los jóvenes, al contrario, gente que desprestigia esta profesión faltando al respeto gratuitamente. Y si es que son portavoces de lo que ocurre en las entrañas del periodismo me da muchísima pena que los periodistas y currantes de esta no hayan sabido estar a la altura de la situación porque ante todo somos personas y eso es algo que debe estar por encima de cualquier competencia. Por otra parte, es indigno que una profesional de este calibre quiera destacar sus virtudes pisando a otros compañeros incluso aunque no comparta su forma de trabajo debería prevalecer el respeto ante todo.

He dicho. Todo ello, después de una charla de una profesional del periodismo que no voy a nombrar porque yo sí he sido educada en el respeto. Hay que ser consecuente con lo que se dice y no recular cuando compruebas que los jóvenes también pensamos y no somos meras marionetas de maestros de los que, por lo que se ve, no hay mucho que aprender. Bueno sí, de este tipo de periodista se aprende lo que novse debe hacer jamás. Ahora, ese respeto al público indefenso en las reuniones privadas que jamás saldrán a la luz, sé de buena tinta que en mi presencia no se va a faltar. Jamás hay que saltarse tus principios y valores por dinero, o al menos, esto es lo que cree una futura periodista que aboga por un periodismo humanitario cuya prioridad sean las personas como lo que son, personas.

Pero qué puedo decir yo si sólo soy una joven que sólo sabe tragar y no se impone ante injusticias de esta magnitud, ¿no?.

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