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Tras varios días de abandono absoluto de este blog debido a causas que han tenido ocupada mi mente, vuelvo de una manera completamente antisocial.
Sí, lo digo sin ningún tipo de reparo y dispuesta a recibir y procesar golpes que, mínimamente, quebrantarán mis nuevos y desmesurados pensamientos.
Soy anti esta sociedad que confunde libertad con tomarse la justicia por su mano, que condena a todo aquel que intenta sacar la cara por un país falto de defensas y credulidad, esa que aprovecha la miseria y las penurias para convencer a los indecisos (que somos todos) de que la culpa la tienen unos u otros, esta sociedad que cree en una España rota y lucha por levantar muros y fronteras. Es esta sociedad la que se cree tan crítica, la que desprestigia el trabajo de gente honrada (la poca que queda), la que utiliza al pueblo como marionetas lideradas por un ideal más falso que el intérprete de signos del funeral de Nelson Mandela, es esta la que utiliza la palabra “crisis” en su beneficio y no otra como nos quieren hacer ver.
Qué fácil es humillar, pelear sucio y escupir sobre las bases de un país y qué sencillo es hacerlo y no proponer soluciones. Aquí, ¿quiénes son realmente libres? La libertad no es ser progre y estar en contra de la política, la tradición, la monarquía, la unión de los estados o la ley del aborto, ser libre es estarlo y respetar a las personas que no están en contra. “Tu libertad termina donde empieza la mía” y la mía me revuelve por dentro cada vez que escucho España, me dice que critique lo injusto pero que valore lo bueno, me lleva hasta límites difíciles de controlar y me pone, constantemente, a prueba cuando me intentan enseñar que no existe el periodismo por definición sino una idea de algo que jamás se cumplirá o se llegará a alcanzar.
Yo sí creo en que este país saldrá adelante mientras queden personas que crean en sus posibilidades, creo en un periodismo transparente y en el periodismo de siempre, el que nos contrapone dos ideas o el que nos impone las mismas porque, al fin y al cabo, somos libres de elegir lo que queremos leer, ver y escuchar, creo en algo insólito pero que existe, me refiero a la rotunda afirmación de que los españoles NO somos tontos por mucho que nos intenten inculcar lo contrario, creo en la Semana Santa, en que la fe de la Iglesia es de una humanidad y una caridad insaciables y no una etiqueta de antigüedad o subdesarrollo, creo en que vivimos en el lugar de más riqueza del mundo por su gente, su gastronomía, su historia, sus tierras,su arte o su clima. Creo en ti que piensas que yo soy una facha o que abogo por la dictadura o por una España sometida porque sé que eso es a lo que se rebaja todo. Sin embargo, respeto tu libertad aunque decidas prejuzgarme por ser española por orgullo y por derecho. La crisis no la tiene este país, la tiene esta sociedad que se ha tomado la “libertad” de dejar de querer a España.

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