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Hoy he luchado contra mis fuerzas para intentar no transcribir algo que soy incapaz de quitarme de la cabeza. Es decir, no me lo tengan en cuenta, yo procuro resistirme pero es que veo, siento y vivo tantas cosas que no me gustan que no puedo evitar hacer algo al respecto de la mejor manera que sé, escribiendo.
¿Tanto misterio para qué? Pues verán, últimamente me cuestiono si la sociedad sabe lo que es el respeto. ¿Simple verdad? Pues aún no he encontrado una definición por parte de los medios de comunicación, de la gente, de los expertos… Que a mi parecer merezca la pena tener en cuenta. Y ya no hablo de palabras, voy mas allá, cuestiono el hecho y el deshecho. Soy partidaria de lo empírico, quiero sentir, ver, tocar y después creer aunque esta forma de vida no se ajuste a mis cánones ideales que defiendo en la mayoría de mis actuaciones. Pero esto ya no es cuestión de fe y necesito palpar su significado. Quizás me esté volviendo loca, tampoco quiero pecar de rebelde sin causa, no quiero parecer ni antigua ni que la adjudicación de mis virtudes y defectos se mida por esta peculiar inquietud. Pero es que iría en contra de mis principios no acatar las órdenes, ya no sólo de mis pensamientos, sino de mi corazón y estos reclaman su derecho a estar bien informados. Y por información entiendo la ausencia de incertidumbre o, dicho de otro modo, la verdad.
Quiero dejar claro que mis intenciones no son, ni mucho menos reivindicativas, por el contrario, sólo buscan respuesta. Sólo encuentro odio cuando de respeto se trata. Sarcasmo, retórica, hipérbole… No soy capaz de contabilizar cuantas figuras lingüísticas aparecen a la hora de hablar de respeto. A mi modo de entender la vida, ya saben, algo peculiar, considero que el respeto es el motor de la civilización. Cuando nos enamoramos lo primero que nos dicen nuestros padres es que respetemos a la pareja,  cuando somos pequeños nos enseñan en el colegio a respetar al compañero, en nuestro entorno laboral necesitamos respeto, cuando la vida, las personas, las cosas no salen como quisiéramos también procuramos respeto… ¿Es quizás el respeto un término tan solicitado que ha perdido su significado a lo largo de estos años?
La gente suplica respeto, argumenta sus opiniones y decisiones escudándose en el respeto, se vuelven más buenos, o menos malos, por no faltar al respeto pero nadie podría definir claramente que entienden por respeto. Nada más subjetivo que esta perla de palabra. Pues bien, subjetivamente hablando quiero aportar mi humilde y poco premeditada opinión.
Podría empezar diciendo todo lo que no es y, de hecho, resultaría mucho más sencillo de entender. Diría que el respeto no es imponer una ideología simplemente por el hecho de que la mayoría se sume al carro, el respeto no es el insulto gratuito por no estar de acuerdo con una afirmación, pregunta o negación, el respeto no es ni mucho menos la violencia abanderada por la supuesta falta de entendimiento, el respeto no es ser y no dejar ser. Este respeto que intento definir jamás podrá ser una coartación en toda regla ni de derechos ni de libertades. El respeto no será nunca la falta a su metalengüística propia, es decir, la falta a su misma definición.
Podría quedarme en este punto y dejaros un buen o mal sabor de boca porque, al final, la dueña de mis palabras soy yo y yo decido hasta qué punto escribir, hasta qué punto hablar, hasta qué punto pensar o sentir. Pero voy a ser justa porque os debo un respeto. Sí… Eso es el respeto: que sin obligación a hacerlo salga de ti ser justo, intentar empatizar, buscarle una mínima explicación a algo que consideras aberración, saber estar, no ser más que nadie ni tampoco menos, reconocer nuestros inexperimentados errores, fallar y rectificar, enorgullecer a nuestros mayores y enseñar a nuestros pequeños. El respeto mide la capacidad que tengas de enfrentarte al mundo con más o menos acierto. No te asegura buena fortuna o suerte pero ayuda a sentirlas más de cerca. El respeto es lo que mueve las relaciones y el mundo. Vamos a dedicarle sólo dos segundos de nuestro tiempo a tenerlo en cuenta porque sinceramente creo que el respeto es la virtud que mejor puede definir a una persona.
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