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Quiero compartir un nuevo post que hace poco escribí en mi muro de Facebook y que quiero que llegue lo más lejos posible para que todos los españoles se hagan eco de este tipo de testimonios, que los hay, existen y son muchos.

Tras varios días de descanso, tras muchas horas intentando pensar en otras cosas y dejarlo pasar, que solo mi retina y mi cabeza guardaran el momento, después de evitar lo inevitable tengo que hacer pública una reflexión. Quizá, mi corazón periodístico me impide hacer de esto oídos sordos y es por ello que quiero haceros partícipes a todos de algo que vi y oí. De algo que me conmovió y que, por otra parte, me está quitando el sueño por las noches.

La pasada semana tuve la suerte de coincidir en el autobús de vuelta de las clases con una chica venezolana que cursaba el mismo máster que yo. Estuvimos hablando y una cosa llevó a la otra y, al fin, le pregunté por su país. La curiosidad hacia lo desconocido es un don innato y ya saben, como periodista cualquier información es poca para saciar nuestro ansia de saber, aprender y conocer. Todo lo que aquella chica me contaba era bello, rebosaba felicidad, alegría, sabor… Entonces, cuando Venezuela ya estaba en mi mente y casi que en mis ojos, ella me miró con tristeza y me confesó, sin contención alguna, como si hubiera estado esperando el momento desde hacía tiempo: “Solía ser un país feliz, la gente solía ser alegre y dulce, solíamos ser y hacer muchas cosas… Cosas que ya sólo aparecen en los libros de historia, cosas que sólo algunos recuerdan pero que muchos han olvidado”.
Y me contó y me interpretó todo lo que me contaba. De repente, sin previo aviso me soltó: “¿Tú votas?” y yo le contesté con un sí rotundo, ya que siempre que he podido he ejercido mi derecho al voto como cualquier otro ciudadano, entonces ella me respondió con semblante serio, impecable: “Por favor, no votes a Podemos“. Claro, mi reacción fue más que clara debido a mis creencias y a mi opinión personal sobre el tema. Pero, quise ir más allá. Utilizar esa parte de mí que siempre está y que busca informar desde la más absoluta fiabilidad que te puede llegar a dar el testimonio de una persona que ha vivido y que vive una realidad. Entonces, yo, como periodista le pregunté a aquella chica que acababa de conocer apenas: “¿Por qué?”. Quizá esa pregunta que se hacen gran parte de los españoles, ese “si no pierdo nada…”, ese “y por qué no…”, entre otras. Y claro la respuesta fue devastadora, como lo es el tema en sí.

Por qué no debemos votar al Partido político de Podemos, liderado por Pablo Iglesias, según una venezolana, es decir, una persona que está viviendo los inconvenientes de un partido similar en su país elegido democráticamente:

“Nosotros veníamos de una situación parecida, había mucha corrupción, la gente estaba harta. Entonces, surgió un partido que prometía, que parecía ser creíble, que luchaba por el pueblo… Mucha gente lo votó pensando que sería la salvación, que Venezuela mejoraría. Sin embargo, el día en que este presidente salió elegido fue nuestra sentencia. Venezuela no volvería a ser lo que fue una vez”.

La inseguridad roza niveles tercermundistas. Existe un toque de queda no oficial y a partir de ciertas horas no puedes estar en la calle. La gente te roba el móvil, la cartera, el coche e incluso tienes el temor de que te ocurra lo que le pasó a Miss Venezuela, Mónica Spear. Ser atracado volviendo de la playa con tu familia y ser tiroteado llega a estar a la orden del día allí.

La gente no dispone apenas de derechos, todo se decide desde arriba. No hay trabajo, no se crea empleo porque aquellos empresarios que lo creaban han huido para poner a salvo sus empresas. El No derecho llega hasta extremos tales como obligar a los venezolanos que se exilian voluntariamente a imponer a sus descendientes la única nacionalidad independientemente de haber o no nacido en Venezuela.

No hay derechos. Chinos y rusos se adueñan del país cada día más. Ya nadie sonríe en los autobuses, ya la gente ha dejado de ser “deliciosa”. Pero lo peor de todo es que ya no se les puede echar. El país se manifiesta pero todo esfuerzo es en vano. Nada vale. Ya no.

El lenguaje no verbal la delataba. Sólo quiero hacer una reflexión. Ayudar al ignorante, al indeciso, al que le gusta estar informado, al que le gusta escuchar, al que cree que no tiene nada que perder. No sé si esto servirá de algo o si dentro de dos días quedará olvidado en mi muro o si no es suficiente para muchos, incluso si para muchos será casi blasfémico. Sólo sé que la desesperanza no es motivo para dejar de luchar por un país. No es motivo para permitirnos desandar lo que tanto esfuerzo nos ha costado andar. Las cosas no van bien esa es la realidad pero la alternativa no es esta. Sentenciar España hacia su fin no será culpa de Podemos, será culpa nuestra.

Estamos a tiempo de no escuchar “se prohíbe…”.

Os dejo un vídeo que lleva circulando por muchos medios de comunicación desde hace varios días y que es, desde mi punto de vista, sensacional para entender lo que está pasando en otros países y lo que puede ser la “crónica de una muerte anunciada” en España. Os propongo alguna de las frases más definitorias del speech y el minuto donde podéis encontrarlas.

“El populismo ama tanto a los pobres que los multiplica” 7:37′

“Los lationamericanos ven en los regímenes chavistas que todo es gratis, nada es gratis, todo viene pagado de algo” 8:48′

“El mecanismo que los populistas usan es seguir con ese discurso: Tú estás mal porque alguien está bien. Lo que nosotros tenemos que rescatar es que todos podemos estar bien, que el hecho de que una persona acumule riqueza no le impide a otra acumularla” 9:39′

“…y desmantelar el populismo como lo que es una postergación de la pobreza, de la ignorancia y de mantener a los pueblos sometidos bajo la ilusión de que sólo los bienes materiales son lo que importan a la hora de votar” 10:40′

 

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